La Semana Santa está a la vuelta de la esquina, así que te traigo algunas ideas estupendas para viajar a un precio inmejorable, cómodamente y sin tener que moverte de casa. ¡Ni tan siquiera del sofá! Al fin y al cabo, ya se sabe que, para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
1. París
La ciudad de la luz es un destino típico para Semana Santa, por lo mucho que ofrece para quien quiere disfrutar de unos días intensos o una escapada romántica. Han sido varias las novelas que me han transportado allí con facilidad, y con las que me he visto paseando por sus avenidas, pero la que voy a proponerte es Nadina o la atracción del vacío, de Marisa Sicilia. Aunque nos lleva a un París un tanto convulso debido a la amenaza de atentados terroristas, es una historia preciosa. La melancolía de Nadina te dejará asomarte con ella a la orilla del Sena, y Mathieu te mostrará también las zonas que no salen en los folletos turísticos. Te la recomiendo sin dudar.
2. Londres
Otro clásico destino de puente. Londres es una ciudad perfecta para perderse en sus calles, y más aún para perderse en una librería, como le ocurre a Agnes, la protagonista de La librería del señor Livingstone, de Mónica Gutiérrez Artero. Es una novela perfecta para recordar que la felicidad está en las pequeñas cosas y que siempre hay que valorar lo que tenemos y a las personas que nos rodean. La tristeza y el desánimo que envuelven a la protagonista al comenzar el libro son un fiel reflejo de la imagen brumosa de la ciudad que todos hemos tenido alguna vez en la cabeza, pero también nos muestra que, con un poco de ánimo, cualquier destino se puede convertir en inolvidable.
3. Irlanda
Al pensar en Irlanda no solo nos viene a la cabeza lluvia, costas abruptas y paisajes verdes de increíble belleza, sino también una cultura cercana y a la vez exótica, buena cerveza y tradiciones que hunden sus raíces hasta los tiempos de los druidas. Te invito a visitar un pueblo mágico y acogedor de la mano de David con Todo por ti, de Isabel Cánovas. Podrás tomarte unas cervezas en el bar, degustar la gastronomía local y, quién sabe, quizás Kate y sus habilidades curativas te quiten el estrés mejor incluso que unas vacaciones reales. ¿Qué, ya estás haciendo las maletas?
4. Praga
Praga es una ciudad fascinante y que trae la historia hasta el presente, así que te invito a visitarla de la mano de Gabriela con Si solo una hora tuviera, de Caroline March.
Gabriela no te va a llevar precisamente de visita turística porque, para empezar, el viaje a Praga es algo que no emprende con demasiada ilusión, y además de que no está predispuesta a disfrutarlo, al llegar allí se le viene el mundo encima. Es una novela intensa, con personajes heridos y que sufren mucho, pero incluso sin ser conscientes de ello, siguen luchando por salir a flote aun cuando todo parece perdido. Y merece la pena seguir adelante para averiguar que no es así. Te invito a descubrirlo.
5. Nueva York (y Mali)
Llegamos a los grandes viajes, que si bien en la vida real es cierto que no están al alcance de cualquiera, los libros los ponen al alcance de todos. Con esta preciosa historia de Anna García, acompañaremos a Ashley y Max desde una aldea remota de Mali, donde Max ejerce como médico, hasta la bulliciosa Nueva York, donde conoceremos también a Simon y Chloe. Te quiero a tú es la historia de dos parejas, de dos familias y de dos lugares muy diferentes, pero que se complementan a la perfección. Emociones, sentimientos, sonrisas, y preciosas puestas de sol garantizadas.
6. África
Si el combinado Mali-Nueva York no te acaba de convencer (o te ha sabido a poco), te traigo también un viaje al corazón de África como destino exclusivo, en este caso al Congo. Empezar de nuevo, de Isabel Keats, te trasladará allí de la mano de Álex, una joven médico que ha elegido ese destino remoto para empezar de nuevo tras una hecatombe que ha puesto su vida del revés, pero se encuentra con un militar norteamericano que no parece estar dispuesto a ayudarla a encontrar la tranquilidad y la estabilidad que tanto ansía.
La novela muestra con maestría el ambiente de la pequeña aldea africana, bullicioso y tranquilo, perezoso y vital, peligroso y también sencillo, que te envuelve y te transporta sin ser apenas consciente de ello.
La forma más fácil y rápida de viajar a África sin visados ni vacunas. ¡Y sin hacer maletas!
7. Alaska
Ya que no necesitamos hacer maletas ni perder tiempo en el avión, he pensado: ¿Por qué no? Después de todo, es un lugar maravilloso donde no es difícil encontrar la calma que a veces tanto necesitamos, ¿verdad? Aunque eso no sea exactamente lo que le ocurre a la protagonista de El día que dejó de nevar en Alaska, de Alice Kellen.
Un pueblo remoto de Alaska es el lugar ideal para perderse y reinventarse lejos de todo, o eso piensa Heather, que llega allí huyendo de todo pero, sobre todo, de sí misma. El frío y la nieve parecen llegar incluso al corazón de algunas personas, como Nilak, que es frío, distante y arisco como él solo. Pero en los maravillosos paisajes de Alaska, un vecino huraño, un perro fiel, y los nuevos amigos que va encontrando, tal vez pueda encontrar también la felicidad.
¡No hace falta ni que te abrigues, si acaso ponte la manta del sofá y un café, y a por él!
8. La playa
Si los viajes largos o a destinos exóticos te dan un poco de pereza, no te preocupes, que tengo alternativas. Para una escapadita inolvidable también nos sirve la playa, cualquiera que tengamos a mano. Te propongo conocer Costa Serena, un lugar perfecto para relajarse, ya sea haciendo yoga en la playa o paseando por la arena. Puedes llevarte tu propia caravana (o furgoneta camperizada) y conocer con Hans el cámping local. Entre chiringuitos, cervecitas y atardeceres a la orilla del mar, vas a descubrir que no hace falta mucho para ser feliz, solo una comedia romántica como Eres la excepción que desmonta mis planes, de Maca Ferreira. Verás cómo conocer a gente diferente (como Alana y su peculiar familia numerosa) puede ser no solo interesante, sino todo un descubrimiento que ponga tu vida patas arriba. Es un destino al que volverás una y otra vez, avisada quedas.
9. La montaña
Bueno, ya se sabe que hay gente de playa, y gente de montaña, así que, para que nadie se quede sin ideas, te traigo también una novela con la que casi vas a poder sentir el viento entre los árboles, la lluvia repiqueteando en la ventana y el olor a leña de la chimenea. El alojamiento no podría ser más coqueto: una cabaña rústica de madera, sencilla pero a la que no le falta de nada, ni siquiera un atractivo constructor un pelín resentido pero de buen corazón. Y además incluye banda sonora al más puro estilo country. Si no me crees, hazte con Annie MacAllister ha vuelto y disfruta de un paisaje espectacular y una historia tierna y preciosa en la mejor compañía.
10. El pueblo
El que más y el que menos tiene un pueblo de referencia. El de sus padres, o sus abuelos, o ese pueblo maravilloso donde María encontró al hombre de su vida en Ardiente Verano, de Noelia Amarillo. Y donde Andrés, en Bajo el calor de tu piel, regresa para reencontrarse con su pasado acompañado de unos amigos entrañables. El pueblo que su madre odiaba por unos motivos (pero en el que se quedó, por otros completamente opuestos) y del que Andrés ha estado huyendo porque los recuerdos y los errores duelen demasiado. Igual Puedes echarle una mano a Caleb con las labores del campo, y respirar la tranquilidad (relativa, que ya te adelanto que se lía parda) durante unos días antes de volver a la vorágine del día a día. Te aseguro que es una escapada que te va a sentar de lujo.
En fin, hasta aquí mis recomendaciones. No me dirás que no hay destinos para todos los gustos, ¿eh? Seguro que no puedes quedarte solo con uno.
Por cierto, si te ha tentado Nueva York, te dejo esta entrada en la que te proponía 5 Novelas románticas ambientadas en Nueva York. Por si te la perdiste.
Ahora venga, confiesa, ¿a dónde te vas en Semana Santa? (Literariamente hablando, por supuesto).
